En la década de 1985 a 1995 un grupo de amigos soñaban la posibilidad de crear un colegio que desarrollara en los jóvenes sentimientos de solidaridad con la ciudad, capaces de aportar de sí mismos, a su región y al país. Era un sueño con fundamento humano, que moldeaba una propuesta nueva de educación. La idea se maduró durante muchos conversatorios con aportes que iban surgiendo del grupo y los amigos del mismo.
La visión de formar personas comprometidas con la ciudad que continuaran participando y compartiendo con el Colegio sus conocimientos domino los espacios de maduración del proyecto.
Se concibió el principio de ver la individualidad y la diferencia, dando prevalencia a las equivocaciones antes que al error. La valoración por las cosas era importante, en consecuencia enseñar a dar de lo que se tiene se convirtió en un reto para la formación de los estudiantes.
Los conceptos de justicia, libertad, respeto y armonía, fortalecimiento de la unidad familiar, desarrollo de la autonomía y la autoestima eran entre otros, principios que deseaban afianzar en la propuesta educativa.
El lugar tendría que ser acogedor, encantador. Sus estudiantes tendrían que sentirse atraídos por cada aspecto de la formación académica, de convivencia y de encuentro con la naturaleza.
Progresivamente la formación se fue completando en torno al ideal y a los requerimientos exigidos por la legislación educativa colombiana.
Existía en el Poblado el preescolar “Mi Primera Estación”. Sus fundadores proyectaron en éste el primer paso, donde las familias acogieron la idea y se sumaron al proyecto. El ideal tomó forma cuando fue plasmado con el nombre: “EL NUEVO COLEGIO” - “THE NEW SCHOOL”.